Vinoteca a Medida en La Finca Madrid

Vinoteca a Medida en La Finca Madrid.
En La Finca (Pozuelo de Alarcón), una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid, diseño, arquitectura y estilo de vida conviven con una premisa compartida: la excelencia silenciosa. En ese contexto nace esta vinoteca a medida creada por Caveplus, concebida como un gesto sereno de sofisticación que convierte el vino en parte del paisaje cotidiano del hogar. No es sólo un mueble: es una pieza de autor que ordena, preserva y realza una colección privada con el mismo respeto con el que se sirve una gran añada.

La propuesta se despliega en dos frentes que dialogan entre sí: una imponente vinoteca mural de seis módulos dedicada a vinos tintos y fortificados —con zona inferior para Magnums en bandejas de presentación y almacenamiento— y, en la pared opuesta del salón, una segunda vinoteca para blancos, dulces, espumosos y champagnes, de 90 cm de anchura, con altillo superior y laterales acristalados que la convierten en una vitrina luminosa de carácter más etéreo. Ambas comparten la misma altura (2 metros) y un lenguaje estético común que subraya la continuidad visual del espacio.

La materialidad es esencial para comprender el proyecto. Por fuera, un lacado negro profundo, mate y sin estridencias, aporta sobriedad contemporánea; por dentro, la madera de roble en su tono cálido equilibra el conjunto y acerca la experiencia al mundo sensorial del vino. Esa dualidad —negro arquitectónico y roble noble— funciona como un marco que aísla la vista de distracciones y conduce la atención hacia lo importante: la botella, su etiqueta, su promesa.

El proyecto responde a una necesidad concreta de capacidad sin renunciar a la armonía visual: alrededor de 600 botellas para la vinoteca mural de tintos y 150 adicionales para la vinoteca de blancos. El interior se organiza con bandejas de exposición semiinclinadas que muestran la etiqueta con nitidez y con bandejas horizontales pensadas para la extracción cómoda, mientras que el módulo inferior para Magnums celebra grandes formatos como pequeñas esculturas.

La iluminación LED de 2500K —luz blanca cálida—, regulable en intensidad mediante un solo mando a distancia para ambas vinotecas, construye el clima emocional de la pieza. Un halo envolvente que acaricia el roble y enciende sutilmente los perfiles del vidrio, capaz de pasar de una escena íntima para una cata a dos a una presencia protagonista cuando la casa recibe invitados. La luz no es un adorno: es un ingrediente más en la receta del disfrute.

En clave funcional, la vinoteca mural de seis módulos se optimiza para conservación y mantenimiento de vinos tintos y fortificados, asegurando reposo, protección frente a vibraciones y estabilidad térmica. En paralelo, la vinoteca de blancos, dulces, espumosos y champagnes —compacta, precisa, con laterales acristalados y altillo— prioriza el acceso ágil y el servicio a la temperatura exacta. Dos estrategias, un mismo objetivo: que cada botella esté lista para ser disfrutada en su punto ideal.

La personalización es el hilo conductor del proyecto. Desde el lacado negro afinado para integrarse en el interiorismo de La Finca hasta el ritmo de bandejas, la lectura de las proporciones respecto a la arquitectura del salón o la gestión del altillo y de los lados acristalados en la vinoteca de blancos. Todo se define junto al cliente y se ejecuta por el equipo de fábrica y taller de Caveplus con el rigor de la artesanía bien entendida.

El resultado es una instalación dual que ordena una gran colección con carácter museográfico, pero sin solemnidad impostada: aquí las botellas no se exhiben para imponerse, sino para invitar. La vinoteca mural de tintos aporta profundidad y peso visual; la de blancos, dulces y espumosos, transparencia y ligereza. Juntas hacen comprensible el relato de una bodega privada que se vive cada día, que acompaña cenas, conversaciones y recuerdos.

En Caveplus defendemos que el lujo verdadero está hecho de silencio técnico y detalles impecables: bisagras que no se oyen, guías que corren suaves, juntas discretas, textos de luz que no encandilan. Por eso cuidamos tanto lo que no se ve: los ajustes, la ventilación equilibrada, el sellado, la ergonomía de la extracción. El vino lo agradece; la casa, también.

Esta Vinoteca a Medida en La Finca (Madrid) resume una idea sencilla y poderosa: cuando el diseño se pone al servicio del ritual, cada gesto —escoger, descorchar, servir— se vuelve más placentero. Una pieza que ennoblece el salón sin levantar la voz y que devuelve al vino su lugar: el centro discreto de la vida compartida.

CLIENTE: Particular.- Vinoteca a Medida con Zona de tintos y de Blancos enfrentadas en Salon.

Vinoteca a Medida en La Finca Madrid

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